I LOVE MY INDIA

La célebre frase “I LOVE MY INDIA” aparece en la mayoría de las tiendas de recuerdos por el todo el país. Es un eslogan muy popular que adorna camisetas, pegatinas, pósteres e incluso tazas.

¡Me encanta, simplemente porque es una gran verdad!.

La India representa un pequeño universo en sí. Se puede decir que existen tantas Indias como hay dioses hindúes, que según la mitología son 33 millones!

El país se compone de 28 estados y cada estado consta de varias regiones. Hay 22 idiomas oficiales y  además un gran número de dialectos. La diversidad cultural y tradicional es inmensa, ya que cada lugar tiene sus propias costumbres a nivel estatal, regional y municipal. Me recuerda un poco al juego ruso de las muñecas Babushkas: Después de descubrir una muñequita dentro de la “madre”, se revela una más y luego otra más y de hecho nunca se sabe, cuando el juego se acabará.

Las experiencias de cada uno, lo que ve y vive por la India no solamente dependen de los lugares que visita, sino también influye como viaja, con quien y con qué tipo personajes se encuentra por el camino.

Cuando cuento de ¨mi¨ India, me refiero a mis experiencias personales. “Mi” India está coloreada por la gente sencilla del pueblo, mochileros, viajeros freaky, jóvenes y viejos hippies, buscadores espirituales, sadhus más o menos fiables, hostales sin estrellas y viajes en trenes y autobuses locales.

Total:

Es la India de las cosas súper-simples, pero complicadas.

I-Love-My-India-2014-WallpaperHe de decir que casi no tengo, ni busco contacto con la sociedad moderna de la India, ni me gustan demasiado sus grandes ciudades. Supongo que la razón porqué no me atrae, es que se trata de cosas a las que menos echo de menos cuando me acuerdo de mi “casa” en occidente.

Cuando estoy por Europa la gente a veces me pregunta

“¿Como es la India?”

y no tengo respuesta, ya que la India está llena de contrastes en todos los niveles. Creo que la India es lo que tú haces de ella, o bien lo que ella hace contigo – que al fin y al cabo viene a ser lo mismo.

Una vez fui a pasar una tarde en un centro comercial cerca de Delhi. La puerta de entrada estaba controlada por varios vigilantes para asegurar que solamente gente “aceptable” entrase en el edificio. Supongo que me dejó entrar por ser Europea, porque la verdad es que yo no parecía realmente aceptable vestida del típico estilo hippie mochilero. Solamente me di cuenta de ello cuando me fijé en el público que acudía a este lugar: Chicas Indias guapísimas y modernas en tejanos y camisetas ajustaditas y chavales peinados a la última con gafas de sol y camisas de marca imitando a los héroes de Bollywood.

De alguna manera en ¨mi¨ India la forma de vestir carece de importancia. Después  de algunos meses de viajar en plan simple pero complicado, uno ya no se da ni cuenta si alguna prenda tiene uno o varios agujeros o si la ropa originalmente blanca ha ido adaptando una escala de tonos indefinibles. Como uno casi siempre acaba juntándose con gente de su misma tribu, no se da ni cuenta de estos detalles, hasta cruzarse con alguien de aspecto ¨decente¨.

Hacía un calor tremendo en la calle y enseguida disfruté del olvidado soplido frío del aire acondicionado dentro del centro comercial. Me dí cuenta de que ya no estaba más acostumbrada a la típica iluminación artificial estéril y los reflejos de los suelos y cristales pulidos me irritaban la vista. Me pasee por los escaparates sintiéndome abducida hacía otra realidad lejana pero familiar. Había artículos de todas las grandes marcas conocidas en occidente e incluso una amplia zona de recreo con restaurantes y cines. Hasta me compré un carísimo helado italiano! Estaba disfrutando de mi pequeño dulce lujo mientras observaba la turbulenta movida en la calle de abajo a través de una pared de vidrio.

De repente mi helado ya no sabía tan bueno; allí abajo estaba la polución gris y sofocante, los conductores de rickshaws bañados en sudor esperando a clientes, niños sucios pidiendo limosna en los semáforos, chuchos callejeros husmeando por la basura, indigentes durmiendo en medio del denso tráfico y vacas masticando bolsas de plástico con gran placer en plena carretera.

¡Si!

¡El mundo real seguía allí!

¡Y “mi” India estaba allí fuera!

Lo que quiero decir es que no pretendo generalizar nada en este blog, aunque a veces puede que lo parezca. No existe nada en el mundo que sea mejor o peor; las cosas simplemente son diferentes y así son las experiencias.

¡QUE TU INDIA TE ACOMPAÑE!

I Love my India

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